El vestido Racional y sano

 

“knickerbockers” para pasear en bici.

La neoyorkina Amelia Jenks Bloomer abogaba por la ropa funcional, defendía ropa cómoda, higiénica y sensata como alternativa a las modas encorsetadas y faldas largas.

Una de las  primeras en defender el  uso  fue la feminista Amelia Jenks Bloomer quien diseñó los pantalones tipo “bombacha” en oposición al machismo inspirándose en el traje tradicional turco, de la que tomaron su nombre en inglés: “Bloomers”.

En el Reino unido la reforma del vestido siguió dos corrientes una médica y otra estética.

En 1880 la Rational Dress Society llamó la atención social y médica sobre el vestido ceñido.

En la Exposición internacional de la Salud se recomendó el uso de fibras naturales y los diseños más adecuados para un vestido sano.

En cuanto a la expansión comercial y estética se realizó a través del departamento de moda de Liberty en Londres. Liberty confeccionaba vestidos sueltos y con vuelo que pudiesen llevarse con o  sin corsé.

Entre las características propias de los primeros vestidos reformistas y estéticos estaba el corte olgado, los colores apagados, el nido de abeja y los bordados.

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Los pantalones fueron introducidos como prendas funcionales femeninas desde 1850 y finalmente aceptados en la década de 1880, pues en esa época era absolutamente impensado que la mujer usara esta prenda.

Estos pantalones eran como unas enaguas largas, flojas y ligeramente hinchadas que se estrechaban en el tobillo; sobre ellas iba una falda más corta que las habituales faldas victorianas. Aunque el diseño desde el punto de vista estético puede resultar discutible, lo cierto es que resultaban cómodos y fueron la antesala de los pantalones para uso femenino.

 Presentó esta prenda en su periódico “Lily” recomendando su uso por ser sueltos y cómodos para andar en bicicleta, pero no tuvo aceptación. De hecho, las mujeres que se atrevían a usar esta prenda eran severamente criticadas, sobre todo porque parecían “demasiado masculinas”.

El intento de Amelia Bloomer por introducir esta moda en Europa no sólo fue recibido con burlas, sino con abierta hostilidad. No fue sino hasta fines del siglo XIX que se difundió entre las mujeres el uso de los pantalones, pero incluso entonces, sólo como traje para pasear en bicicleta, actividad que causó furor en la década de 1890 y marcó el lanzamiento de los “knickerbockers”, pantalones bombachos ceñidos a la rodilla.

En este momento histórico, es donde el vestuario femenino comienza a cambiar en pro de la comodidad y el bienestar. El sedentarismo femenino va quedando atrás con la aparición de movimientos que promulgan la igualdad de condición entre los sexos en todo tipo de actividades, lo que conlleva a que el vestuario y sus formas contengan esos cambios:

 A mediados del S XIX aparece la ropa deportiva femenina, para montar a caballo, cazar y jugar tenis, esta era era algo más práctica pero no significativamente diferente de su vestuario urbano.

El cabalgar, actividad que antiguamente era exclusiva de la clase alta, empezó a ser asequible para la gente común. No se consideraba adecuado que la mujer cabalgara a horcajadas, así que tenía que cabalgar de lado: para ello se diseñaron faldas especiales para montar, que permitían el recoger una rodilla hacia arriba.

Las faldas empezaron a acortarse debido a la popularidad de los deportes más dinámicos como el golf, el tenis y el esquí. Además aparecieron los jerseys de lana e hilo, así como la chaqueta masculina llamada “Norfolk”, que fue adaptada como prenda femenina para ir de caza.

Cabe destacar que el comienzo del uso femenino del pantalón, coincidió con las campañas recién iniciadas en pro de los derechos de la mujer.

Como la mayoría de las mujeres que usaban esta prenda pertenecían al incipiente movimiento feminista, esto representaba una amenaza definitiva.

Pero fueron las feministas las primeras en dejar de usarlos, ya que pensaron que los bloomers estaban desviando la atención de sus reivindicaciones  y tenían miedo no ser tomadas en serio por sus ideas.

 

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Fuentes :

Buxbaum, Gerda. Iconos de la moda del S.XX.  Barcelona, 2007.

Vistelacalle

Lacasavictoriana

 

 

Paz Solis

Adriana rtgrtw

2 comentarios sobre:
“El vestido Racional y sano”
  • El post es genial. Como se nota la preparación de la perona que escribe.
    Las fotos, el contenido bien fundado y estudiado, son los elementos perfectos de una bloggeras en condiciones. ¡Qué pena me da que personas estudiadas y preparadas no tengan la misma presencia en revistas como Hola , y otras como la inculta y enchufada de Fiona Ferrer lo tengan sin merecerselo !

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