La meditación como equilibrio entre cuerpo y mente

Photo by Jared Rice on Unsplash

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Desde hace milenios, la meditación ha sido un recurso empleado en el esfuerzo consciente de alcanzar el tan preciado equilibrio entre tu cuerpo y tu mente. Por otro lado, también está ligada al interés de controlar y reducir los niveles de estrés que te genera la vida moderna (y más conforme estamos viviendo la pandemia del Covid – 19). Sin embargo, va mucho más allá de la necesidad de aliviarte de ese estrés tan común, también trata de procurar y alcanzar una mayor calidad de vida.

La meditación está dirigida al propósito de que goces de una buena salud tanto mental como espiritual. Durante todo el tiempo de su existencia como práctica personal, ha servido para proveer a una innumerable cantidad de personas de un canal de conexión con su interior más íntimo. Como ha sido el caso de todas las prácticas espirituales, con el transcurso del tiempo la meditación ha ido enriqueciendo sus procesos y técnicas ancestrales.

También parece tonto decirlo, pero para cuando te hayas decidido a iniciarte en los ejercicios de meditación, te resultará útil el mantener tu predisposición a llevarlos a cabo. Parte del éxito de tu ejercicio está en mantener una actitud propositiva frente al ejercicio. Si tomaste la decisión, asúmela en su totalidad sin dudas de ninguna clase, esto te ayudará a permanecer a pesar de que al principio no veas resultados inmediatos.

¿Cuáles son los recursos básicos de la meditación?

Todas las prácticas espirituales tienen su dinámica y sus procedimientos específicos, y la meditación no tiene por qué ser la excepción. Llevar a cabo un buen ejercicio de meditación requiere manejar ciertos discretos pero importantes recursos y manejarlos con disciplina y concentración.

Photo by Matteo Di Iorio on Unsplash

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Procura estar en condiciones cómodas…

Meditar requiere de disponer de ciertas comodidades, no podrás hacerla (al menos al principio) en un lugar ruidoso o lleno de personas. Entonces, busca un momento que te sea propicio. Por otro lado, será bueno que vistas un tipo de ropa cómoda y holgada que no ejerza ningún tipo de presión sobre ninguna parte de tu cuerpo, descálzate y despójate de las prendas pesadas que estés usando.

Y en un lugar tranquilo

Para meditar es sumamente necesario (sobre todo cuando te estás iniciando) que dispongas de un lugar tranquilo y sereno que haga posible que nada te distraiga ni que quiete la concentración, el relax es muy importante para el ejercicio de la meditación. Es absolutamente necesario que estés enfocado en la técnica y puedas permanecer absorto en lo que estás haciendo.

Asume una postura libre de tensiones

En realidad, no necesitas asumir ninguna postura en particular para meditar. Esto solo quiere decir que debes sentarte de una manera correcta, con tu espalda recta pero sin que percibas ninguna sensación de tensión. Tal vez el mejor lugar para sentarte sea el suelo, del jardín si tienes la posibilidad o la arena del mar. Es importante que trates de estar relajado de hombros y brazos y si prefieres meditar tumbado, procura que tu espalda permanezca igualmente recta.

Photo by Eli DeFaria on Unsplash

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Uno de los recursos fundamentales: la respiración

Si quieres ayudarte de la técnica de la meditación una de las cosas en las que tienes que poner mucha atención es en la respiración. Parece tonto decirlo porque la respiración es un proceso natural y automático con el que cuentan todos los seres vivos bien sean humanos, animales e inclusive, las plantas.

Sin embargo, la meditación requiere de una respiración pensada, controlada, dirigida en forma consciente hasta que se vuelva natural y automática de nuevo. El principio de la meditación está en concentrar tu atención en una forma suave y profunda de respirar. Hacer este proceso conscientemente te va a procurar un estado de relajamiento que hará posible que dejes tu cotidianidad un tanto apartada y que no te pese como un fardo mientras meditas.

Trata de mantener tu atención concentrada en la respiración, evita distraerte (incluso con tus pensamientos) en el entretanto. Si tus pensamientos se hacen notorios, simplemente aléjalos volcando tu atención en la respiración, no dejes que nada te aleje de tu ejercicio, tú sabes que puedes hacerlo.

Diferencia y reconoce cada una de las impresiones que tengas

Mientras respiras profundamente, es necesario que pongas atención en lo que estás sintiendo y en el tipo de sensaciones que percibes. Mientras mantienes tus ojos cerrados haz que el aire ingrese lentamente a tus pulmones por la nariz y trata de identificar qué sensaciones te produce esa manera de dirigir tu respiración, nómbralas, concéntrate en ellas.

Precisa el modo como el aire ingresa en tus fosas nasales y se dirige a tus pulmones, deja que tus pulmones se llenen de aire hasta presionar el diafragma. Observa el momento límite cuando ya no puede ingresar más aire y se inicia el proceso inverso, el de la exhalación

Cuando te estás iniciando en este tipo de ejercicio, muy probablemente tendrás una sensación de mareo las primeras veces, eso es natural, no te desesperes. Poco a poco y a medida que vayas adquiriendo más y más práctica, esa no muy agradable sensación irá desapareciendo y te será más fácil hacer tus respiraciones completas sin otra percepción distinta a la de la plenitud de tus pulmones.

Mantente calmado

Asimismo, cuando te inicias en la práctica de la meditación va a ser muy recurrente que pierdas la concentración en lo que estás haciendo. Esto también es normal puesto que el cerebro nunca deja de trabajar y siempre tratará de imponer su presencia. Tampoco te desesperes por eso, mantén la calma y vuelve a sentir solo tu respiración y has a un lado todos tus pensamientos.

La permanencia es otra actitud de suma importancia

En un principio sea cual sea la actividad que emprendas, siempre te causará más dificultades que provecho… esto sigue siendo absolutamente normal y no tienes que sentir frustración por ello. Tu actitud más sana es mantenerte en la senda, insistir una y otra vez hasta que lo que estés haciendo fluya con absoluta naturalidad y esto se consigue con la constancia, no desfallezcas.

La meditación al principio no es fácil, pero ¿qué cosa lo es? La meditación requiere de tu disciplina, de tu paciencia, de tu perseverancia, poco a poco irás alcanzando la perfección en su práctica. Cuando termines cada sesión de ejercicio de meditación piensa en las diferencias que puedas percibir entre el antes y el después de tu ejercicio. Hacer un balance posterior, también empieza a formar parte de tu aprendizaje de la meditación.

El lapso de duración de tu meditación

Al principio de tu práctica no vas a soportar estar mucho tiempo haciendo tus ejercicios de meditación, esto sigue siendo natural y no es un problema. A medida que vayas adquiriendo experiencia podrás (y seguro que vas a hacerlo) ir extendiendo el tiempo de duración de tu meditación. El lapso promedio de extensión del ejercicio de meditación es alrededor de unos 30 minutos cada día y poco a poco vas a ir alcanzando este límite.

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