Primer día de Quimioterapia

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¡Empieza la aventura!

Una aventura que me hubiera gustado que fuera otra, pero es la que la vida escogió para mí. Así que aquí estoy para contarla.

¡Comenzamos!

1 de agosto de 2016. Primer día de quimioterapia. Estaba nerviosa, sin dormir y con miedo ya que no sabía a qué me iba a enfrentar ni cómo iba a reaccionar mi cuerpo ante tanto “Veneno”.

Sonó mi nombre por megafonía. Me tocaba. Entré con mi apoyo Laura (la dejaron entrar porque ella también era paciente del hospital de día). Laura por quién no lo sepa ha sido un apoyo increíble durante todo mi proceso. Fuimos amigas hace muchísimo tiempo. Íbamos juntas a clase, pero con los años cada una comenzó a hacer su vida y perdimos el contacto.

Cuando me diagnosticaron cáncer me la volví a encontrar después de más de 10 años en el hospital de día con la misma enfermedad que yo. A partir de ese día nos volvimos a intercambiar los teléfonos y hablábamos a diario. Cualquier duda o miedo que tenía ella me lo aclaraba y me ayudaba porque iba unos meses por delante mía.

Volviendo a mi primer día de quimioterapia, como decía, entré en esa sala como si nunca más volviera a salir. Cuando vi a todas aquellas personas enchufadas a las maquinas que te administran ese veneno por las venas solo quería salir corriendo. Darme la vuelta y desaparecer. Una vez más me hundí y lloré como una niña pequeña que se pierde en un centro comercial. Así me sentí. Sola y desamparada.

No podía parar de llorar ni de sentir esa angustia que me provocaba ese ambiente. Podéis pensar que soy cruel, pero es una situación muy dura que la persona que no la pasa no se la puede a llegar ni a imaginar.

Esta foto pertenece a mi primer día de quimio. Mi cara no es la mejor, pero ante la situación que estaba viviendo no podía ser otra.

A pesar de ello volví a sacar esa fuerza inexplicable que me había salido desde que me dieron el diagnostico, y afronté la situación intentando sacar una sonrisa como podéis ver. Se la envié a una amiga y sus palabras fueron: “A pesar de tener que afrontar esta situación, tus ojos brillan y muestran que vas a poder con esto. “

Quiero compartirla con vosotros para que veáis que así fue. Que se puede y que, aunque no se vea luz en el camino, a medida que vayas avanzando vas viendo como asoman los rayos.

 

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