Preservación de óvulos con Cáncer: un derecho

chicas-con-pañuelosCrédito imagen: Gotas de sueños

 

 

Cuando te diagnostican cáncer a parte de quedarte inmersa en tu mundo interior, empiezas a hacerte a la idea de que va a venir una época muy difícil. Una época muy dura con muchos cambios. Cambios psicológicos, pero también físicos. Vas a tener que adaptarte a las nuevas circunstancias que de entrada no son pocas. Una serie de efectos secundarios comenzarán a aparecer en tu vida y se convertirán en tu nuevo compañero de vida durante un tiempo. Los altibajos se convierten en tu peor enemigo y los espejos de tu casa al principio te encantaría guardarlos todos en el trastero.

Empiezas a ser consciente de que vas a vivir una de las épocas más difíciles de tu vida. Pero también tienes que ser consciente de que hay que ser optimista, positiva y que esta etapa será pasajera. Con la ayuda de los médicos y tu actitud ante esta situación, pronto volverá todo a ser como antes, o no. Digo o no, porque para mi nada ha sido igual que antes. Pero esto os lo contaré en otro post.

Hoy quiero hablaros de la importancia que tiene la preservación de óvulos en el proceso de la enfermedad.

Debido al fuerte tratamiento que te administran (quimioterapia) cabe la posibilidad de NO poder tener familia en un futuro ya que un efecto secundario es la esterilidad. Para mi escuchar eso de la boca de mi Oncólogo fue un duro golpe más a añadir a la lista de tantos golpes que me habían dado los últimos días. Mi cabeza estaba llegando a un límite de soportar malas noticias, pero había que seguir.

Me explicó que como había cada vez más personas jóvenes con Cáncer, cabía la posibilidad si yo quisiera, de someterme a la preservación de óvulos. Dicho de otra manera, congelar mis óvulos, por si los pudiera necesitar en un futuro para poder ser mamá. Obviamente en ese momento tenía 28 años, con toda una vida por delante, y no dudé en decirle que sí.

A lo que me dijo que le parecía una decisión acertada y que teníamos que empezar lo antes posible ya que en 15 días iba a comenzar mi batalla y ya me iban a administrar mi primera sesión de quimioterapia. Una vez comienzas con el tratamiento ya no hay vuelta atrás y ya no puedes llevar a cabo este procedimiento.

En mi caso todo fue muy rápido, me dio cita en Valencia en el hospital la Fe para el día siguiente ya que en mi hospital no ofrecían este servicio. Tengo que mencionar que este procedimiento lo ofrece gratuitamente la seguridad social para todo paciente enfermo de Cáncer, por lo que no os dejéis engañar por campañas publicitarías “SOLIDARIAS” que dicen donar un porcentaje a la preservación de óvulos para personas enfermas de cáncer porque es un derecho que tenemos y repito está incluido en la seguridad social de manera gratuita. Pero también en otro post os hablaré sobre estas campañas solidarias que existen y se suben al carro de las “donaciones” que a mí personalmente me horrorizan.

Volviendo al hospital, al día siguiente fui a Valencia para acudir a mi cita, sinceramente pensé que iba a ser una consulta meramente informativa. Pero me equivoqué. Entré en la consulta y directamente me subieron a la silla ginecológica para mirar cuántos óvulos tenía, cómo estaba mi aparato reproductor y acto seguido el médico me dio un planning y jeringuillas con las hormonas que tenía que ir pinchándome durante 15 días. Me explicó brevemente cómo iba a ser el día de la extracción y cómo íbamos a proceder estos 15 días.

Tenía que acudir cada 3-4 días a valencia para el control de mi progesterona y ver la reproducción de óvulos que estaba teniendo para saber cuántos podían extraerme.

Aunque luego ellos tienen una cantidad fija que es la que le suelen sacar a todo el mundo. Unos 12 óvulos por persona. Hay excepciones, pero suelen ser 12. Llegó el día, el día en el que mis bebés iban a estar en un sitio seguro por si los pudiera necesitar más adelante.

Llegué pronto por la mañana, ya que iba a ser de las primeras. Ingresé a las 7.00h, y a las 8.00h ya estaba en el quirófano. Me sedaron y fue una intervención de unos 15-20 minutos. Antes de entrar en quirófano te encuentras en la sala de UCSI junto a otras personas que van a ser intervenidas, esperando tu turno igual que ellas.

Para mí, acudir a mis citas en la fe se hacían un poco cuesta arriba primero porque era 1 hora de viaje de ida y otra de vuelta y segundo porque las salas de espera estaban llenas de desesperación y tristeza. Cientos de mujeres pasaban por esta consulta cada día. Todas con el mismo sueño: Ser madre. Es tan difícil hoy en día quedarse embarazada de manera natural, que sinceramente no sé qué estamos haciendo mal. Experimentaba sentimientos cruzados, ya que a veces pensaba que ojalá yo estuviera allí para poder ser mamá y no por un cáncer. Pero por otro lado luego veía a todas estas chicas, incluso intercambiábamos algunas palabras y tampoco me gustaría estar en su piel. Mujeres que llevaban más de 4 intentos fallidos pero que no perdían la esperanza. Mujeres que estaban hartas de hormonarse pero que no querían renunciar a su sueño de ser madre. Situaciones muy difíciles con las que también había que estar preparado para lidiar con ellas.

Salí de quirófano, me dieron unas galletas y un zumo porque estaba en ayunas, me “espabilé” y nos fuimos a casa. Al llegar a casa descansé unos días y pensé: ¡Una cosa menos!

 

 

 

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