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Fashion Mix

15nov 12

Mujeres desesperadas… y con estilo

El 14 de noviembre salió en dvd el pack con todas las temporadas de Mujeres desesperadas. En estos ocho años el estilo de sus protagonistas ha cambiado.

Disney lanza el pack con 50 discos y una hora de extras inéditos de Mujeres desesperadas. La serie que vino a cubrir el hueco que había dejado Sexo en Nueva York (1998-2004). Se estrenó en 2004 (en España, en 2005) y se había estado emitiendo hasta este año (en mayo acabó en su octava temporada). Su creador Marc Cherry, que fue guionista de Las chicas de oro, eligió a la diseñadora de vestuario Catherine Adair, conocida por su trabajo en varias películas (entre ellas, Sé lo que hicísteis el último verano o El chico de tu vida).

Sus cuatro protagonistas, Gaby, Bree, Lynette y Susan, compartían vecindario, pero su forma de vestirse y entender la moda eran muy diferentes. No sólo entre ellas, sino que, a medida que evolucionaban sus personajes, lo hizo también su armario.

Gaby (Eva Longoria)

Gabriel Solís nos enseñó que su baja estatura no fue un impedimento para ser top model en su juventud y codearse con modelos de la talla de Heidi Klum. Su habitación preferida de la mansión que compartía con Carlos, su marido, era su inmenso vestuario, un lugar en el que cuando se sentía insegura se refugiaba y que a pesar de los malos momentos nunca vació. La vimos comenzar, insegura, como ayudante de unos grandes almacenes. Ocho temporadas después, Gaby se hacía indispensable como personal shopper de las grandes firmas. De hecho, terminaría reinventándose y creando una web relacionada con la moda y hasta un programa de televisión. Nunca supimos si su sobrina, aspirante a modelo, lo consiguió.

Su gran apoyo en Wisteria Lane fueron sus vecinos gays, con mejor gusto que algunas de sus amigas. Egoísta como ninguna pero con un gran corazón, Eva Longoria le aportó a este personaje frescura y mucho humor, con un toque latino, anterior al boom de Sofía Vergara en Modern Family. A Gaby la hemos visto en salto de cama de lencería cara o en chándal para practicar yoga. Siempre con altos tacones, no salía de casa sin su vestido ceñido y su bolso a juego. La más coqueta de las Mujeres desesperadas era también la más frivolona, el relevo de la Carrie de Sexo en Nueva York.

Bree (Marcia Cross)

Si hubiese votado en las últimas elecciones en EE UU Bree Van De Camp lo habría hecho al partido republicano. Amante de las buenas formas y reina indiscutible en guardar las apariencias, Bree es uno de los personajes que más ha evolucionado en su forma de vestir a lo largo de estos ocho años. Inseparable de los collares de perlas, pañuelos al cuello, rebecas sobre los hombros y las faldas color pastel fue mutando hacia un estilo menos encorsetado, menos pijo, aunque sin traicionar sus principios de pulcritud y discreción.

Marcia Cross cambió sus faldas tubo por vaqueros y sus jerseys de punto ajustados por camisas y jerseys de pico, más informales. De tener el pelo relamido o sujeto con una coleta a soltarse el pelo presumiendo de una de las mejores melenas de la televisión. Como Gaby no le quedó otra que reinventarse y entre otras empresas escribió un popular libro de recetas y demostró grandes dotes para la cocina. El descubrimiento de un hijo gay, su adicción a la bebida y sus numerosos amantes nos hicieron casi olvidar que una vez, Bree fue una cursi y beata, la perfecta ama de casa. La más elegante de las Mujeres desesperadas era la más mojigata, el relevo de la Charlotte de Sexo en Nueva York.

Lynette (Felicity Huffman)

De todas las amas de casa de Wisteria Lane, Lynette era la más maternal. En cada temporada ha luchado por sacar adelante su casa, o bien cuidando a sus bebés o bien como alta ejecutiva de una empresa o bien apoyando la carrera de su marido. Como madre, esposa y ama de casa, a Lynette le ha tocado con la peor parte del vestuario, menos lucido, ya que el personaje optaba por la comodidad ante todo. El uniforme básico de Felicity Huffman fue el de alguien que no se preocupa por su armario: vaqueros, camisetas, camisas enormes, zapatillas, siempre el pelo recogido sin apenas maquillaje. Lynette ha seguido la tendencia del estilo boyfriend sin saberlo ni ella misma.

Pero como todas sus amigas, algo cambió en la vida de Lynette. Los niños se hicieron mayores y surgió de nuevo esa mujer ambiciosa que quería regresar al mercado laboral. La vimos entonces arreglarse, subirse a unos tacones, resultar sexy con el traje chaqueta de ejecutiva. Pero aún había más, porque en la última entrega, Lynette se enfrentó a la separación y decididó volver a sentirse atractiva, deseada por los hombres. Aprendió a soltarse la melena como Bree, aunque no llegó a la coquetería de Gaby, pero nos dio una imagen más dulce, de estilo romántico. La más combativa de las Mujeres desesperadas era sin embargo la más hogareña, el relevo de la Miranda de Sexo en Nueva York.

Susan (Teri Hatcher)

Madre soltera, Susan Delfino nunca aspiró a conseguir un buen estatus social, no tenía la misma ambición que sus amigas, por eso se casó por amor, con un fontanero y tuvo otro hijo cuando ya nadie lo esperaba. Si en la vida real Teri Hatcher  parece haber firmado un pacto con el diablo (hasta lanzó una web de moda donde daba consejos), en la serie la actriz se empeñó en demostrarnos que podía ser igual de sexy que Eva Longoria. Así su personaje siempre ha contado con alguna escena en lencería, sobre el escenario cuando emuló a una stripper o en casa grabándose con una cámara para sacarse un sobresueldo.

Con muy mala suerte en la vida y con algunos de los momentos más ridículos e hilarantes de la serie, Susan comenzó exhibiendo su cuerpo con jerseys cortos que mostraban el ombligo (y su piercing) y terminó con vaqueros pitillos y leggins, camisetas superpuestas y, en ocasiones, pareciéndose a aquella Bree de los primeros años, con sus rebecas y pelo liso. Su momentazo fashionista fue en una escena en la que sacó la basura con un traje de alta costura para seducir a su fontanero. La más idealista y torpe de las Mujeres desesperadas era la más presumida, aunque siguiendo con la comparación con las chicas de Sexo en Nueva York no fue el relevo de Samantha. Ese papel lo retomó otra de las primeras desperates, Edie, que  flirteaba hasta con las macetas.

Personalmente, las echaré mucho de menos. Nos dieron algunos de los mejores momentos, tanto emotivos como divertidos, de la historia de la televisión.

Y vosotros, ¿con qué mujer desesperada os identificábais más?

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Un comentario

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