‘Aquiles en Esciros’ por Julia Hansen

Tras una única representación en Madrid en 1745, hace 275 años, para festejar la boda de la infanta María Teresa Rafaela de España (hija de Felipe V e Isabel de Farnesio) con el delfín Luis de Francia (hijo de Luis XV), el  Teatro Real de Madrid recupera la ópera Aquiles en Esciros (Achille in Sciro), de Francesco Corselli.

Dos mujeres, algo poco frecuente, son las encargadas de poner en escena este mito clásico griego estrenado en pleno Barroco. Con la dirección de escena de Mariame Clément, la escenografía y los figurines de Julia Hansen “juegan entre la antigüedad y el Rococó en una atmósfera de fantasía”, apunta la figurinista.

Una semana antes del estreno, previsto para el 17 de marzo, y lamentablemente cancelado por el coronavirus, me colaba en la sastrería del Teatro Real con Julia Hansen para descubrir los secretos del universo escénico y del vestuario de esta producción propia del Real.

Aquiles5Franco Fagioli (Achille disfrazado como Pirra) © Javier del Real Teatro Real

Hombres disfrazados de mujeres, mujeres disfrazadas de hombres, tesituras ambiguas, roles de género… La ópera de ‘Aquiles en Esciros’ narra el espisodio de Aquiles en la isla de Esciros. Enviado allí por su madre para evitar que participe en la guerra de Troya, donde según el oráculo morirá, Aquiles se disfraza de mujer, se convierte en Pirra, de la que se enamorará Deidamia, destinada a desposar al joven Teagene, que a su vez está enamorado de Pirra.

 “La cuestion del género en la música barroca está siempre presente. La confusión en el escenario es total. Aquiles se viste como una mujer pero en los primeros momentos no se distingue si es mujer o no. Parecen como dos mujeres besándose y esto es muy moderno. O cuando Aquiles tiene que bailar vestido de mujer. Es un momento muy divertido”, apunta Julia Hansen. 

Aquiles7Franco Fagioli (Achille disfrazado como Pirra) Francesca Aspromonte (Deidamia) © Javier del Real Teatro Real

Julia Hansen es de formación escultora, y viene de una familia dedicada al teatro y la música, “y eso ayuda”, asegura. “Crear cosas juntos es tan especial en el teatro, en la ópera… Para mí como artista es mucho más interesante que hacer mi propio arte”.

Es la primera vez que trabaja para el Teatro Real de Madrid  “y es un honor y un placer, porque todo el mundo es tan profesional y tan abierto”, subraya la figurinista.

Pero no es su primera ópera, ni su primer trabajo con Mariame Clément: “Nos conocimos hace 16 años y somos realmente un equipo. Hacemos todo juntas. Es un equipo diferente, no se puede decir quién tiene esta idea o la otra. Claro que cada una tiene su profesión, su parte. Yo me ocupo del vestuario, ella de la dirección de escena, pero cómo trabajamos creo que es diferente de otros equipos. Nos vemos mucho al principio, escuchamos la música, vemos películas… es una aproximación lenta. Nos reunimos,  le muestro algunos dibujos, algunas ideas. Como dialogamos en el proceso cuando llegamos al teatro empezamos con los cantantes con aLo mayor está hecho”.

Aquiles1Sastrería del Teatro Real © Javier del Real Teatro Real

Como inspiración de los vestidos rococós se ha servido de familias reales, pero “no repitiendo algo, sino recogiendo el espíritu de ese estilo”, aunque Julia Hansen destaca sobre todo el vestuario recreado de la antigüedad: “El momento de hacer vestuario rococó es muy bonito porque hay sedas, bordados… pero para nosotras, y para el Teatro Real, más interesante fue crear el mundo antiguo, porque queríamos un sueño de fantasía, inventar algo”.

Sus producciones con Clément son siempre distintas: “Si comparas producciones parecen diferentes equipos. Unas veces es muy moderno, otras totalmente abstracto. En esta ocasión era todo un reto, buscar la belleza. Crear un mundo que es bello, profundo, interesante y moderno era un reto”

Hansen confiesa que nunca ha hecho moda, y aunque le gusta es “más storyteller. He hecho mucha danza. Comparado con el teatro o la ópera la danza es lo más creativo, lo más fashion“.

Aquiles4Peluca en la sastrería del Teatro Real © Javier del Real Teatro Real

Lo único que han añadido a la producción de esta ópera es la princesa María Teresa que entra en escena con un vestido rococó: “Es un sueño, una visión. Se hace preguntas acerca del cuerpo, de ser hombre y mujer. Se crea una atmósfera”.

Las pelucas son una parte muy interesante de esta puesta en escena, como reconoce la figurinista y escenógrafa: “Combinan rococó, antigüedad y fantasía”.

Aquiles9Franco Fagioli (Achille disfrazado como  Pirra) y miembros del Coro Titular del Teatro Real © Javier del Real Teatro Real

La parte favorita del figurinismo para Hansen es “cuando buscas las telas y los maquilladores hacen sus pruebas. La primera vez no es lo que pensabas pero dejamos algo y la siguiente vez estamos más cerca de la idea. Juntamos todo y yo estoy contenta, y ellos están contentos. Quiero subrayar que el equipo de taller y producción del Teatro Real fueron muy abiertos, no imponiendo nada”.

Para esta ópera Julia Hansen ha vestido a unos 50 personajes: “No es muy grande, he tenido óperas de hasta 250 personajes aunque no lo hacía yo sola”. Algunos tejidos están hechos expresamente para esta ópera. Se utilizó una técnica en el lino normal para crear plisados en la tela para conseguir una textura determinada”.

Aquiles6Francesca Aspromonte (Deidamia) © Javier del Real Teatro Real

La trama de la ópera se sitúa en una “gruta encantada” “de perfume rococó, que evoca las falsas ruinas de los jardines dieciochescos; o el vientre femenino, curvilíneo y libidinoso de una madre protectora; o la roca de una isla imaginaria”.

Aquiles8Franco Fagioli (Achille disfrazado como Pirra) Francesca Aspromonte (Deidamia) © Javier del Real Teatro Real

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