París, la capital del amor, de la luz, de la moda… y también y durante mucho tiempo, la capital de la vanguardia, la bohème y las revistas.
En una época en la que la dureza de la vida obligaba a sus ciudadanos a buscar algún entretenimiento que les sacase del gris diario, París encendió una bombilla en el corazón del visitante mediante color, música, acrobacias, sensualidad y mucho arte.
Quién no recuerda a Marlyn en Los hombres las prefieren rubias sobreviviendo en París gracias al Cabaret…
Así, hoy el Folies Bergère es todo un símbolo en la capital del glamour.
Gracias al recuerdo dorado de una época mejor, ahora, el Palais Brongniart se ha convertido en una afanada casa de subastas en París mediante la maison Bailly-Pommery & Voutier, especializada en colecciones de moda o artes escénicas, poniendo a negociación más de 6.000 vestidos y objetos del Folies Bergère. 500 lotes de los cuales no ha quedado nada sin vender.
Plumas, corsés, frufrús… piezas únicas de incalculable valor cuya subasta ha llegado a recaudar 1.887 euros por un tocado en forma de abanico con diadema de strass cuyo precio de salida eran 200 euros.
Las piezas pertenecientes a la última propietaria del Folies, Hélène Martini, han recaudado en la primera jornada 180.000 euros.
Y es que la empresaria de la noche, como se conoce a Martini, ha sabido sacar negocio tanto al local, que dirigió desde 1974, como a las piezas rescatadas del mismo y que hoy se han convertido en piezas de coleccionista.
Por su parte, Hélène sólo ha conservado en su poder dos vestidos de los 6.000 puestos a subasta. El origen de ambos es húngaro y ella reconoce que le gusta ponérselos de vez en cuando en su hogar de Pigalle.
Así es la empresaria, no le gusta vestirse de civil ni en su propia casa. El buen gusto que la acompaña ha hecho que haya sabido elegir con sumo cuidado las elegantes piezas presentadas: vestidos kitsch, zapatos de época, sombreros de fantasía o serigrafías d’Erté, modisto ruso que diseñó durante décadas el vestuario de las revistas y carteles como el conocido French Can Can de la época de Josephine Baker y Toulose Lautrec; y que vivió entre 1892 y 1990.
La pieza estrella fue un conjunto de leopardo con bustier y sombrero a juego ofertado a partir de 130 euros y vendido por 1.063, toda una ganga.
Por Rocío Pastor Eugenio. Si quieres conocer a WOMANWORD accede a su revista digital www.womanword.com Te esperamos.
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