¿Manicura en ‘nail bar’ o en casa?

A algunas puede que os extrañe, pero hasta ayer nunca me había hecho la manicura fuera de casa. Como se me da medio bien pintarme las uñas en casa, pues ni siquiera me lo había planteado. Pero ahora con el blog creo que cuantas más experiencias tenga para contaros, mejor.

lila
Me decidí a hacerme una manicura semipermanente sobre el largo de mi propia uña. Es decir un esmaltado normal sin largo ‘extra’ en la uña (¡no me gusta nada!). La única diferencia es que esta forma de manicura promete una duración mucho mayor que la que nos hacemos en casa. Pero esto ya os lo contaré cuando pasen los días.

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La principal ventaja de hacer la manicura en un ‘nail bar’ o un salón de belleza es que te ahorras hacerte a ti misma el proceso de limado. A mí es lo que más pereza me da cuando me hago las uñas. La manicurista primero me pasó una lima de grano más grueso y después una de grano más fino para pulirlas. No sólo lo hizo en el borde de la uña, sino también en la superficie, yo esto nunca lo suelo hacer en casa porque me da miedo limar de más… ya sabéis.
También retiró suavemente mis cutículas hacia atrás, otra cosa que yo no hago en casa. Las tengo muy finas, así que simplemente pintaba encima de ella. La manicurista que me atendió, me dijo si se retiran hacia atrás acaban por no salir, así que a partir de ahora, haré caso.

espaciomanicura
Llegó la hora de pintar y de elegir color. Dudé entre un rojo clásico y el tono lavanda que finalmente elegí. Como sabréis, para la manicura semipermanente se tienen que utilizar esmaltes especiales para este proceso, me sorprendió que no había tantos tonos para elegir como a mí me hubiera gustado. En este sentido, gana por goleada la manicura en casa, ¡los colores a elegir son infinitos!

Sin embargo, una ventaja de la manicura en el ‘nail bar’, es que el secado es casi automático. Tras cada capa de esmalte, se aplica la luz de una lámpara de uñas, de esta forma, se sella y salimos del centro con la manicura completamente ‘curada’, como dicen las manicuristas.

Pues ya sabéis, tanto un método como el otro, tienen sus ventajas y sus inconvenientes. En vuestras manos está decidir (aunque siempre podéis alternar una y otra).

Por si os lo preguntáis yo estuve en uno de los ‘nail bar’ que Nails Factory tiene en los centros de El Corte Inglés.

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