El principio

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¡Hola!

Por fin me he decidido, pero lo mejor será que empiece por el principio, que por algo así se titula el ‘post’.

Hace mucho tiempo que me empecé a dar cuenta que sentía un especial interés por los pintauñas. Cuando era pequeña, veía como a la hora de la siesta mi madre aprovechaba para relajarse, tomarse un café (solo y sin azúcar), ponerse crema en las manos y pintar sus uñas. Y debe ser que eso me marcó, porque ambas cosas las heredé, lo del café (solo y sin azúcar) y lo de pintarme las uñas. Y de qué manera.

Cuando ya tenía yo mis 15 años e iba con mis amigas a las perfumerías y tiendas de cosméticos, sólo tenía ojos para el ‘stand’ más colorido, el de los esmaltes. Tantos tarritos de cristal diminutos y llenos de diversión, no se podían comparar a una apagada barra de labios o un triste lápiz de ojos negro, ¡los pintauñas son el único cosméticos que nos permite jugar con todos los colores!

Y desde entonces persigo un objetivo, tan ambicioso como inalcanzable: probar todos los colores, todas las texturas y todo lo que pueda añadir un poco de diversión a nuestras uñas, ese pequeño rincón de nuestras manos que nos permite soñar a todo color.

Y a esto es a lo que me refería, por fin me he decidido a compartir todos estos experimentos, mis manicuras y mis locuras con vosotros a través de este blog, mi pequeña ventana al exterior.

También podéis seguirme en Instagram: @suitpop

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