Diario de estilos: El estilo nupcial de Natalia Merino, Directora de Prensa y Comunicación

Hoy quiero haceros participes de una de las historias de amor más bellas y hermosas de la tierra, el enlace de mis grandes amigos Santiago Salvat y Natalia Merino. El candidato a la presidencia del Fútbol Club Barcelona y su ya esposa dieron el “si quiero” bajo un marco de ensueño, en una ceremonia íntima, celebrada en Vitoria y arropados por el amor y cariño de sus más allegados y amigos.

Desde la más profunda de las admiraciones y el respeto más absoluto quiero dejar constancia de ello con mi testimonio y compartir este momento con todos vosotros a modo de precioso recuerdo. Palabra a palabra, espero poder ser capaz de transmitiros el amor y la pasión imperante durante toda la celebración.

A las 18:30 horas un autocar nos recogió en la puerta del hotel y nos condujo hasta el Ayuntamiento de Vitoria. Con nosotros viajaba el novio, mi gran amigo Santiago Salvat, que para la ocasión eligió un traje de Hugo Boss color azul marino con camisa blanca y corbata de seda azul celeste. Sin duda la combinación perfecta. Nervioso pero sin mostrar titubeo alguno, nos regaló la mejor de sus sonrisas acompañada de un fuerte abrazo.

 Siguiendo el estricto protocolo vasco, muy distinto al catalán, el novio junto al resto de invitados esperó fuera a la llegada de la novia. Mi gran amiga Natalia Merino, acompañada por su padre, hizo acto de presencia montada en un flamante coche de época descapotable de color blanco y negro.
Al bajarse, su pajes y pequeñas damas de honor le hicieron la corte conduciéndole hacía su futuro esposo. Entre lágrimas y abrazos se fundieron en un apasionado beso que poco a poco desencadenó en un fuerte abrazo. Con seguridad y paso firme, se dieron la mano dirigiéndose hacía el altar. Tras ellos sus padres, seguidos de estos sus hermanos, testigos y el resto de invitados, entre ellos yo.

Para uno de los días más felices de su vida mi gran amiga la periodista Natalia Merino, confió en el savoir faire, la maestría y el talento de uno de los grandes nombres de nuestro país dentro de  la industria de la moda nupcial, me refiero a Jose Maria Peiró, sus más de treinta años al servicio de la belleza de la mujer le han otorgado las claves de un estilo propio, único e inconfundible cuyas principales señas de identidad han estado siempre vinculadas a la elegancia, la supremacía y el buen gusto.

Tras reunirnos en su atelier del céntrico y exclusivo Paseo de Gracia barcelonés, nos esboza en primicia las líneas maestras del vestido. Nos confiesa que se trata de uno de sus preferidos de la colección vintage. Presenta una silueta de clara inspiración medieval de cuello halter inverso y escote corazón confeccionado en guipur de seda salvaje a modo de sobre falda abierta ribeteada con encaje y espalda abierta abotonada. Su original velo de mangas abullonadas se recoge sobre una sobria tiara de estilo bizantino y un precioso recogido que realzaba la luminosidad de su tez.
Su ramo, compuesto por 32 peonías rosas (una por cada año cumplido hasta el momento) combinaba en armonía con su espectacular calzado firmado por el gran maestro zapatero Manolo Blahnik, fiel seguidora de la exitosa serie de televisión “Sexo en Nueva York” y de las mil y una aventuras de su protagonista la actriz Sarah Jessica Parker, eligió el modelo “Hangisi” en azul cobalto, curiosamente del mismo tono que mis Lanvin metalizados.

Para la ocasión los novios escogieron el maravilloso Hotel NH Canciller Ayala, sin duda alguna, el mejor del centro, como punto de encuentro y lugar donde alojar a todos sus invitados. Repartidos en sus más de diez plantas disfrutamos una estancia única donde en todo momento nos sentimos como en casa.

Un servicio impecable de una educación exquisita fue el encargado de hacer el resto. Mimados en todo momento, el personal del hotel convirtió nuestra estancia en un recuerdo maravilloso.

Lo que más me llamó la atención fue el interiorismo de los espacios comunes, pudiendo apreciar un claro juego de efectistas superposiciones de claroscuros que bajo la reglas del más puro racionalismo, delimitan contornos y estancias donde beiges, cremas, grises y otros tonos de la gama de los tierras aportan calidez y luminosidad a una atmósfera  moderna, actual y sofisticada.

 Sus amplios y luminosos ventanales actúan a modo de escaparate de la ciudad, como si de el decorado de una película de cine se tratase, tras los cristales, frondosos y verdes arboles crean un marco que invita a la paz y al descanso.

En el salón de mi suite todo estaba dispuesto para que me relajase, kit de bienvenida con mis aperitivos favoritos, un buen vino tinto, un minibar a rebosar, mi albornoz con olor a ámbar y flor de naranjo tal y como pedí y unas cómodas zapatillas.

 Destacar el impecable servicio de conserjería que a las cuatro de la madrugada me consiguió una bandeja de sushi variado con el que satisfacer mi temible gula.

Teniendo en cuenta la versatilidad y la polivalencia de los distintos salones de actos que conforman el Hotel NH Canciller Ayala, al día siguiente los novios nos agasajaron con una comida agradeciendo la presencia y asistencia de todos sus invitados.

 Teniendo en cuenta que a la cita acudieron personalidades del ámbito político, empresarial y social de distintas puntos del planeta, quisieron agradecernos nuestro fidelidad con una preciosa comida con la que poner el broche de oro.

Estaba todo realmente precioso, rosas blancas y azules por todas partes, una mantelería blanca y negra y una original ambientación hicieron el resto.

 Una saludable selección de platos elaborados por el cheff del hotel nos ayudó a combatir la resaca con la que la gran mayoría amanecimos aquella mañana.

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