Agenda de estilos: Un café una lluviosa mañana de diciembre con Heike Schwarz

Inducido por todos aquellos que a lo largo de mi vida me habéis sugerido debería escribir un libro, en homenaje a todos vosotros quiero abrir hoy una nueva sección donde cada mes presentaros, a modo de diario de estilo, a muchas de las personas con las que comparto mí día a día dentro del maravilloso mundo de la moda.

Siempre se ha dicho que como mejor se conoce a una persona es compartiendo mesa con ella, o en su defecto, tomando un café, por ello hoy he querido abriros las puerta de casa para presentaros a una gran mujer, mi casera.

Su profunda mirada te enamora y cautiva desde el momento en el que le miras fijamente a los ojos. Su autenticidad y estilo único hacen de ella una mujer orgullosa de llevar las riendas de su vida. Tenaz y luchadora, su buen gusto le ha convertido en una persona excepcional con el don de crear belleza allá donde vaya, siendo capaz de extrapolarla más allá de los cinco sentidos y llegando a la esencia de su ser.

Al cerrar los ojos su presencia se acentúa aún más gracias a su perfume, Eau Duelle de Dyptique, un discreto,  pero vibrante aroma  lleno de energía, que la describe a la perfección.

Dicho así parece más una declaración de amor en toda regla más que una manifestación del agradecimiento y el cariño eterno de un inquilino eventual con su casero, pero creedme, no podríais evitar enamoraros de ella, o al menos, de su arrolladora personalidad si tuvieseis oportunidad de conocerla.

Madre de dos hijas, compagina su trabajo como interiorista de éxito y blogger en una ciudad en constante bullicio y movimiento como es Barcelona. En la actualidad es la CEO de una empresa que se dedica al alquiler de inmuebles de lujo para pequeñas y largas estancias. El sueño de todo aquel que viaja constantemente por el mundo de ciudad en ciudad y que odia hacer y deshacer cajas y maletas. Fruto de esta filosofía nació Luxury Apartments-Barcelona, la actividad a que más horas y energía destina a lo largo del día.

Tras llevar al colegio a sus niñas, pegada a su MacBook desayuna con calma mientras se impregna con la actualidad candente del día y lee las últimas noticias. Tras revisar su correo sincroniza su agenda y se sube en no menos de diez centímetros, antes de salir de casa para comerse el mundo. Sus jornadas van in crescendo, de interminables reuniones pasa a ver a proveedores o directamente a recibir a sus huéspedes, entre ellos, yo.

Al abrirle la puerta nunca puedo evitar hacerle un escáner fashion con todo lo que lleva, pese a que en ocasiones siempre dice ponerse lo primero que pilla de su interminable armario,  siempre está impecable y viste acorde a cada ocasión u hora del día.

Esta mañana el brillo inusual de su mirada me ha confesado que algo importante tenía que decirme. Mientras le preparo un café en mi nueva cafetera Prima Donna XS Deluxe de DeLonghi no puedo evitar preguntarle, no sin antes, felicitarle por la adquisición de su nuevo 2.55 de Chanel y por su outfit del día compuesto por unos jeans pitillo, una blusa de seda ambos de la boutique Tomates Fritos de Barcelona, una camelia blanca de Chanel y unos zapatos de tacón de Christian Louboutin de charol color nude.

De repente el nublado día de invierno con el que habíamos amanecido, poco a poco se estaba volviendo lluvioso. Dado que aquella mañana no tenía gran cosa importante hacer, ávido de saber que noticia tenía que darme, le pregunté y me dijo que venía de compras, máxima absoluta que garantiza la felicidad de cualquier mujer que se precie. Muerto por la curiosidad de ser el primero en descubrir en exclusiva sus últimas adquisiciones mientras se terminaba de preparar nuestro caffé latte, le di al play y a ritmo de Tom Jones.

Convirtiendo el salón en una improvisada pasarela, apareció con un espectacular vestido negro con volantes de gasa y flecos firmados por uno de nuestros diseñadores fetiche, John Galliano, sus zapatos de tacón negros con tachuelas firmados por Valentino eran los encargados de hacer el resto.

Muerto de la envidia me dirigí a mi vestidor y camelia de Chanel en mano, lista para clavar en mi solapa, me engalané con mi Kris Van Ash para Dior Homme. Entre risas y confidencias disfrutamos de una maravillosa mañana de lluvia, saboreando un buen café en la mejor de las compañías.

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