El lenguaje de los abanicos

El lenguaje de los abanicos

El abanico ha sido durante muchos años un complemento utilizado por muchas mujeres para combatir el calor y embellecer sus estilismos. Pero, además de esto, los abanicos han contado siempre con un especial lenguaje que no todo el mundo conoce, pero que es estudiado por la campiología y en el cuál se pueden diferenciar un gran número de movimientos diferentes. A continuación pasaremos a reseñar unos cuantos a fin de que puedas entender muchísimo mejor este original y secreto idioma.

La lengua de los abanicos

Si prestas tu abanico a otra persona, esto significa un mal presagio, que no estás bien, que algo te importa poco. Si te abanicas muy rápidamente estarás indicando un amor intenso mientras que si lo haces despacio significa que no existe amor, que algo o alguien te da igual.

Cuanto tenemos un abanico y lo cerramos despacio estamos diciendo sí a algo mientras si lo cerramos rápido estamos diciendo claramente que no. Asimismo, en la antigüedad, cuando una mujer dejaba caer su abanico a propósito, esto quería decir un “te pertenezco” y si llegaban a mover el cabello utilizando el abanico, esto significaba que esta persona estaba pensando mucho en alguien y que no podía olvidar de ninguna forma a esta persona.

Por otro lado cuando se quiere indicar impaciencia bastará con dar un golpe con el abanico mientras que si lo pasamos por encima de nuestros ojos estaremos pidiendo perdón u si lo dejamos encima de los ojos querremos decir: te quiero. Si se sujeta con las dos manos dejándolo abierto esto querrá decir que alguna persona debe olvidarnos mientras que si lo muestras estarás diciendo que pueden esperarte porque vas a acudir, aunque no sepas cuando.

La lengua de los abanicos

Fuente de la imagen: abanicospersonalizadosweb.com

Si alguien se decide a contar las varillas de su abanico o a rozarlas es que está pensando en hablar con otra persona mientras que si se cubre del sol es que alguien no le gusta para nada. Cuando antiguamente una mujer apoyaba su abanico en su mejilla derecha, estaba queriendo decir también “sí” mientras que si lo hacía sobre la mejilla izquierda esto era claramente un “no”. Por otro lado, si el abanico se baja más allá de dónde se ubica el pecho o se deja colgado en algún lugar es una clara señal de que simplemente se quiere una amistad con alguien mientras que si se cierra encima de la mano izquierda esto se traduce en deseos de casarse con alguien.

Cuando una mujer se coloca en el balcón con un abanico abierto o directamente sale del interior de la casa hacia el balcón abanicándose o entre en el salón abanicándose es señal de que saldrá a algún lugar mientras que si lo lleva cerrado quiere decir que no lo hará. Lanzar el abanico contra algo, alguien o contra el suelo significa claramente un “te odio” mientras que, el llevarlo cerrado puede querer decir a alguien que se siente incertidumbre acerca de lo que la otra persona siente por nosotros. Si el abanico se posa sobre la oreja izquierda no se querrá saber nada más de alguien mientras sobre la derecha se estará hablando de guardar un secreto.

También, antiguamente, para quedar en algún lugar secreto si no se quería que nadie más se enterase, se utilizaban las varillas del abanico. A más varillas abiertas significaba una hora u otra. En ocasiones, en lugar de dejarlas abiertas, bastaba con que la mujer contara las varillas para obtener esta información. Asimismo, el apoyar un abanico a mitad encima de los labios significa que le estás diciendo a alguien que te puede besar mientras si los apoya sobre el abanico entero es que no se fía de algo o de alguien. El pasar el abanico por encima de una mejilla era antiguamente signo de que una mujer estaba casada mientras el llevarlo en la mano izquierda se traducía en un: “me gustaría poder conocerte”.

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