Modelos XXL, ¿el futuro de la moda?

Es cierto que aunque no lo hayamos conseguido del todo, estamos huyendo cada vez más de la planicie y el raquitismo de modelos como Kate Moss y nos fijamos más en cuerpos como el de Beyoncé, y por qué no, el trasero desorbitado de Kim Kardashian. Meghan Trainor ha sido número uno en ventas con su “All about that bass” que hace un canto a vivir con un cuerpo sin complejos, y en los últimos días hemos visto cómo Tess Munster se convertía en noticia de todos los medios por ser una supermodelo de talla XXL. ¿Está cambiando el canon de belleza?

16382790625_0e22f1797c_z

Podríamos decir que en los últimos tiempos el problema de la anorexia ha salpicado las pasarelas y toda la sociedad ha hecho un esfuerzo en criticar y rechazar la imposición de estos estándares. En algunas semanas de la moda, como la que está a punto de acontecer en Madrid, ya se obligaba a las modelos a tener un Índice de Masa Corporal saludable si querían trabajar. También son varios los sectores que piden que las campañas publicitarias que utilicen retoques lleven una advertencia sobre el uso de esta herramienta. Hay campañas televisivas sobre buenos hábitos de alimentación, los estudios sobre obesidad nos bombardean cada día y últimamente nos invade una moda sobre hacer deporte que ha llegado a todas las casas. Definitivamente hemos aprendido y hemos ganado.

3576212689_a96419aa01_z

El hecho de que el trasero de Beyoncé o de Kim sean idolatrados también es un síntoma del nuevo gusto por las curvas, pero, ¿es una modelo obesa un referente? Hemos visto en los últimos meses modelos con vitíligo, con diastema o incluso con la ausencia de alguna parte de su cuerpo, como reivindicación de una revolución en el mundo de la imagen y la moda, pero hay una diferencia fundamental entre estas modelos y el caso de Tess Munster: la obesidad no es belleza. El mensaje que se intenta dar al utilizar a una modelo con lo que sociedad considera un defecto es el de que debes aceptarte a ti misma con tus defectos porque eso no te hace menos guapa, pero debemos tener esta consideración con aquellas “imperfecciones” que son producto de nuestra naturaleza y no de unos hábitos pésimos.

Es muy bueno que las modelos tengan cada vez más curvas, y muy agradable ver cómo algunas marcas (todos recordaremos las campañas de “Dove”) utilizan modelos reales en sus anuncios, pero sin ir a los extremos.

En un primer mundo donde la obesidad es una de las primeras causas de mortalidad, relacionada con enfermedades cardiovasculares, diabetes, problemas musculares y óseos e incluso con algunos tipos tipos de cáncer, transmitir que la obesidad es bella es una barbaridad tan grande como decir que la anorexia es bella. Unas mueren de hambre y otras mueren de infarto. Esto tampoco quiere decir que una persona obesa se deba sentir como un monstruo porque no lo es, de hecho Tess Munster es bastante más guapa que muchas delgadas. Pero no debemos caer en la mentira de decir “podéis estar así y ser fabulosas” porque estaremos diciendo a todas esas personas que tienen sobrepeso que sigan estando metidas en un cuerpo que acabará matándoles porque también puede ser bonito.

Ni tanto ni tan calvo. No debemos sentirnos mal por no tener el cuerpo de Adriana Lima, y dentro de lo saludable habrá chicas que se les marquen las costillas por mucho que coman, chicas con poco pecho, con mucha cadera, chicas por encima de su peso ideal y chicas por debajo; pero siempre y cuando su cuerpo no se convierta en una cárcel que limite su vida seguirán siendo preciosas para ellas mismas y para los demás.

 

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*