Ayer se cumplían ocho años de la boda de nuestros Príncipes de Asturias: Felipe y Letizia.
Todavía recuerdo perfectamente ese día, al igual que la petición de mano y, cómo no, cuando salió la noticia de que el Príncipe tenía novia y era ni más ni menos que una profesional del sector periodístico.
Todavía hay gente que no es muy objetiva en cuanto al trabajo que lleva realizando nuestra Princesa, y lo que sí que es objetivo es que desde su compromiso ha venido realizando estupendamente su labor como Princesa de Asturias. Y, en palabras más recientes del Príncipe: ”Asumimos juntos, aquel 22 de mayo de 2004, un compromiso personal e institucional. A partir de ese momento, la princesa se unió al deber, ahora compartido, de trabajar con ilusión y entrega al servicio de los españoles”. Y bien es cierto que ha trabajado con entrega,ilusión, y sobre todo con profesionalidad.
Tal día como ayer hace ocho años, los Príncipes se casaban en una ceremonia lluviosa pero no por ello menos emocionante. Recuerdo que yo tenía que estudiar un examen de economía (andaba por aquel entonces en 1º de Bachiller) y entre descanso y descanso de estudio me escapaba a ver la ceremonia con mis padres y comentar los estilismos de las invitadas con mi madre. Y cómo no, de la novia.
Doña Letizia llegaba a la Catedral de la Almudena en coche, no pudo cruzar la alfombra roja que desde el Palacio Real hasta la Catedral se había dispuesto, recorrido que sí pudo hacer la Comitiva Real a pie pese a la ligera llovizna que caía.
Todos esperábamos ansiosos ver a nuestra nueva Princesa vestida de novia. Sin duda, estaba bellísima. Sabíamos que habia confiado en el modista Manuel Pertegaz para el diseño y confección del vestido probablemente más importante para ella y que marcaría el inicio de una nueva etapa en su vida, y en la de los españoles.
El vestido estaba confeccionado en seda natural, era de ’línea princesa’ que se compone de corte continuado desde los hombros al suelo. La parte superior, ceñida al cuerpo y mangas, se desliza suavemente a partir del talle, prolongándose y formando una cola de 4,50 metros a partir de la cadera. Su aparente sencillez conlleva, sin embargo, la compleja y difícil tarea del patrón, que se realizaría siguiendo la idea de un puzzle, en el que cada pieza y costura encajan unas con otras, teniendo en cuenta la longitud de la cola y anchura de la misma, así como el peso del conjunto del traje. El escote en pico y cuello ‘corola’ está bordado en hilo de plata y oro hilado por ambos lados, al igual que el escote de la espalda, las manoplas de las mangas por ambas caras y el delantero, de abajo arriba, y bordeando el orillo del bajo de la falda. La forma piramidal del delantero del traje se repite en el centro de la cola, mucho más alta y ancha, con un bellísimo bordado alegórico de motivos heráldicos: la flor de lis floral, la flor de lis heráldica, las espigas de trigo, los tréboles y los madroños, realzando todo el conjunto. Asimismo, los zapatos que lucía eran del diseñador Manolo Blahnik. El maquillaje y el peinado eran muy sencillos, llevaba un moño bajo con raya al lado dejando caer un poco de cabello sobre la frente. En cuanto al velo y la corona, el velo fue un regalo de Don Felipe y la corona que lucía era la misma que lució la Reina Sofia en su boda.
Y después de nuestro “flashback”, volvemos al día de hoy. Ocho años después, nuestra pareja de enamorados son padres de dos preciosas Infantas (Leonor y Sofía) y Príncipes de Asturias, y vienen desempeñando de una manera profesional y acorde con los nuevos tiempos las agendas que ambos tienen.
Desde aquí, mi blog de Hola.com, y desde mi corazón les deseo lo mejor a nuestros Príncipes y que sigan desempeñando tan extraordinariamente su labor como Príncipes y futuros Jefes de Estado.
Y tú ,¿qué recuerdas de ese día?
Recuerdo que estuve toda la boda esperando el beso…aaaai!
Me gustó mucho. Creo que fue la primera boda real que vi. El vestido, precioso.
Tu blog, me encanta.
Yo tuve la oportunidad de ir a ver los vestidos de novia de la Reina y de las Infantas Elena y Cristina, además del de la Princesa Letizia, en el Palacio de Aranjuez. Me parecieron impresionantes verlos en directo, aunque alguno creo que está empezando a amarillear :S