Juan Avellanda quiere revolucionar la sastrería

Si hay algún trabajo que me ha fascinado en los últimos dos años ese ha sido el de Juan Avellaneda. Y parece que no sólo a mí: WWD no pudo evitar pasarse el pasado enero por el showroom en París del diseñador para hacerse una idea de cómo era trabajo de este joven que les había llamado la atención.

Juan Avellaneda, el hombre dispuesto a darle un giro a la moda masculina. Foto: Berta de la Presa

Juan Avellaneda, el hombre dispuesto a darle un giro a la moda masculina. Foto: Berta de la Presa

Aldo Comas, Jaime de Marichalar, Alfonso Bassave, Ramón Freixa o Hugo Portuondo forman parte de la exclusiva lista que confía en Avellaneda para vestir. Y cada vez esta lista se va ampliando. Pero, ¿por qué?

La respuesta la encontremos quizás en una definición que me daba la semana pasada mientras le hacía una entrevista para La Razón: “Han llegado a definir mi trabajo como sastrería girada“. Y sí, quizás esa sea la clave.

El modelo Xavier Serrano protagoniza la campaña de verano de Avellaneda.

El modelo Xavier Serrano protagoniza la campaña de verano de Avellaneda.

Juan Avellaneda bebe de las fuentes clásicas más elegantes de la moda masculina pero les consigue dar un giro poco habitual, y más en nuestro país. La elección de tejidos que hace es apasionante (de la seda a la piel, nada tiene secretos para él); su patrón es moderno y contemporáneo; su paleta de colores enamora y su sentido estético es envidiable. Es curioso como sabe arriesgar en la medida justa para mantener una línea clásica.

El hombre que propone Avellaneda para esta temporada resulta de mezclar la elegancia de Alain Delon con la locura de Dalí.

El hombre que propone Avellaneda para esta temporada resulta de mezclar la elegancia de Alain Delon con la locura de Dalí.

Si bien es cierto que él está centrado en Barcelona aunque casi pasa más tiempo en Madrid, podemos encontrar sus diseños en Yusty (Madrid) y Santa Eulalia (Barcelona). Allí podremos hacernos una idea de lo maravilloso que es su trabajo. Y lo que digo no es baladí. Hacer el ejercicio de probarse una de sus prendas es una experiencia que cuesta olvidar. Haced la prueba.

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