Mirar a través del ojo de la cerradura de una casa palaciega del XIX y quedarnos extasiados observando a sus habitantes mientras celebran un baile. Esto es lo que nos ofrecen los autores de la exposición Interiores robados.
Juan Carlos González Santiago y José Manuel Vera Borja nos llevan al Cádiz de los siglos XVIII y XIX, vemos la intimidad de los edificios: patios, salones, bibliotecas, escaleras…Se nos aparecen, además, poblados por sus habitantes, haciendo su vida diaria, ajenos a nuestro ojo indiscreto.
Fantásticas imágenes para gozar con la moda vintage convertida en fotografía artística. El recuerdo vivo de un Cádiz rico, abierto al mundo como nunca, libre y soñador que nos embriaga en cada foto.
Podemos ver estos interiores colgados en el exterior de Cádiz rodeando el mercado.
El interior del Cádiz decimonónico sale a las calles de la ciudad actual y se pierde entre el bullicio exterior. Tal vez, para recordarnos la belleza de un tiempo soñador ya pasado, que nos visita más vivo y delicado que nunca en este presente, y ayudarnos a proyectar esa grandeza en libertad hacia el futuro.
Viajemos en el tiempo a través de estos interiores robados.
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