¿Se puede ir a la moda teniendo juanetes?

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©Pixabay

Seguramente os preguntéis por qué hablo de los juanetes…

Pues sí, hoy vengo a contaros por lo que estoy pasando. Un post-operatorio después de quitarme el juanete.

La verdad, sólo tenía un juanete (maldita herencia de mis bisabuelas, abuelas y madre), el del pie izquierdo. Siempre he tenido mucho complejo, ya que me salió de bien pequeña, cuando tenía unos 11 ó 12 años ya lo tenía ahí.

En verano, mis amigas me preguntaban qué era eso y yo les decía que era la herencia genética de mi familia, que era un hueso que había crecido de más. Empecé a cogerle complejo estético al ver que cada vez que llegaba esta estación, la gente o bien me preguntaba o me decían lo típico de: ‘¡Anda! ¡Pero si tienes juanete!’.

El problema vino después. Con 19 años me diagnosticaron una escoliosis en la espalda (a parte de varios problemas de cadera izquierda) por culpa del juanete: mi mala ‘pisada’ me hizo desestabilizar toda mi columna vertebral. A esto, además, se le sumaron varios dolores punzantes en el lado izquierdo del pie.

Siempre he tenido pánico al médico, a los hospitales… ya no os cuento a un quirófano. Hace unos casi 5 años me presenté en el traumatólogo, decidida a operarme. Es un proceso lento, ya sabéis, la Seguridad Social es así. Tardaron casi casi 2 años en darme hora para la analítica y la cita con el anestesista. No pude acudir a ninguna de las dos. Me pudieron los nervios y el pánico al ver que la hora de la verdad se acercaba y no pude.

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Pasaron unos meses y otro verano. El dolor del lado izquierdo se hacía más y más agudo. Llamé al hospital y volví a concertar cita. Esto fue en febrero de 2017. Tuve un par de citas con el traumatólogo, en las que me hicieron varias radiografías para ver cuál era la mejor opción para operar. En mi caso, la cirugía percutánea era lo mejor. Me quitarían el dichoso juanete y me colocarían bien el dedo gordo del pie, el cual se me estaba torciendo hacia la izquierda (cosa muy normal en el caso de los juanetes).

Tuve la cita con el anestesista y la analítica el 10 de enero de este año, y el mismo día por la tarde me llamaron diciéndome que me operaban ese lunes, 15 de enero. ¿Os podéis imaginar mi ansiedad? Tengo que confesar que pasé unos días horribles, horrorosos… hasta el lunes. El pre-operatorio fue horrible, pero por mi culpa. Estaba muy muy nerviosa, ¡hasta mi cuerpo hizo unas décimas de fiebre! Pero la verdad es que el trato del personal del hospital (yo me operé en el Hospital de Mollet del Vallès en Barcelona), fue increíble. Me tuvieron que sedar, eso sí, y gracias a eso no me enteré de nada. Lo último que recuerdo es entrar en quirófano por primera vez, y solo me acuerdo que hacía mucho frío. Al despertar, ya estaba operada.

Pero vamos a lo importante: el post-operatorio. Duele y molesta. Es bastante duro, pero vale la pena.

¿Sabéis por qué digo lo de que si se puede ‘ir a la moda teniendo juanetes? Pues porque es cierto que en el mundo de la moda el juanete está ‘mal visto’, hace feo y los zapatos no están preparados. A mí todos los zapatos me dolían en ese punto, me rozaban… era bastante horrible y no os hablo de zapatos baratos no… Si no zapatos de piel bastante caros, ya que los zapatos ortopédicos especiales para juanete son horribles. De verdad, son horrorosos y, sobre todo, enfocados para la gente mayor (podéis buscar ejemplos en internet y me comprenderéis). Entonces yo me preguntaba,  ¿por qué no puedes ir mona y cómoda a la vez?

Os pongo un par de ejemplos (de zapato de verano). Yo siempre he buscado sandalias que me taparan la ‘zona conflictiva’ con alguna tira o algo. Bien, en estos dos casos que os enseño, las sandalias me encantan, pero el problema es que me rozaban “esa parte” y era horrible.

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ZARA (varias temporadas atrás)

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PULL&BEAR (temporada pasada)

El año pasado me compré en las rebajas de verano unas sandalias monísimas (que me puse solo una vez por el complejo), pero que este año me pondré muchísimo. Y otras que me compré al poco de operarme, en Primark, porque es la típica sandalia que me ha encantado toda mi vida pero que jamás me he atrevido a ponerme:

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Primark (p/v 2018)

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MaryPaz (temporada pasada)

Y ahora os dejo ‘la última moda en calzado’, que es el zapato que llevo ahora en el pie izquierdo:

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Zapato ortopédico para el post-operatorio de juanete

Después de mi experiencia, si tú te encuentras en la misma tesitura, te aconsejo que te operes. Si eres una fanática de la moda, pero los juanetes no te dejan disfrutar de ellas, de verdad, ¡opérate!

Yo lo hubiera hecho antes.

Mil besos y cualquier duda que tengáis en este tema, podéis escribirme a detorresalba@gmail.com o en mi instagram @albadetorres_

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