Givenchy: “La moda no fue considerada siempre parte del arte”

El 22 de octubre se inaugura la primera retrospectiva de Hubert de Givenchy, el último icono vivo de la era dorada de la ‘Alta Costura’. El Museo Thyssen-Bornemisza dedica su primera exposición de moda al gran genio francés y a sus creaciones realizadas entre 1952-1996.

En la rueda de prensa previa al estreno he visto a un Givenchy que poco se parece físicamente al joven retratado por Doisneau (imagen inferior), pero que sigue siendo un gentleman con la misma lucidez y estusiasmo por el oficio que ha dado sentido a su vida: la moda.

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La moda está presente en los museos desde el siglo XIX (museos de artes decorativas, de artes aplicadas, de la indumentaria…), pero la novedad más reciente ha sido su inclusión en museos de pintura, en diálogo con las Bellas Artes, como apuntó Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza. En este sentido Givenchy señaló que “la moda no fue considerada siempre parte del arte”.

En la gran retrospectiva se pueden admirar 91 vestidos seleccionados por el propio creador, junto a 17 pinturas de autores como Hans Maler, Max Ernst, Theo van Doesburg… y fotografías de gran formato. Los textos de cada pieza han sido escritos por el propio Givenchy.

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La exposición comienza en 1952 cuando abre su casa de costura con una de sus míticas creaciones, la blusa Bettina (imagen inferior) llamada así por la modelo del mismo nombre célebre en la década de los cincuenta y amiga de Givenchy. René Gruau es el autor de la ilustración (imagen inferior) que se encuentra junto a la blusa.

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El diálogo entre moda y pintura  a lo largo de la exposición responde también al conocimiento y admiración del diseñador por el mundo del arte. Su abuelo paterno era coleccionista de tapices. Givenchy asegura que no es coleccionista de arte, sino “seleccionista” y más que acumular obras prefiere conseguir aquello que le ha impactado y enamorado.

En la imagen inferior “Mujer con sombrilla” (1913) de Robert Delaunay rodeado de diseños de Givenchy de inspiración pictórica.

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Para Eloy Martínez de la Pera Quesada, comisario de la exposición, “sus creaciones son fruto de su amor por la pintura. La exposición es un homenaje a su familia de la que heredó el sentido de lo bello, del arte”.

En la imagen inferior, en el centro la obra “Treinta y tres muchachas salen a cazar la mariposa blanca” (1958) de Max Ernst.

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La belleza de los tejidos ha fascinado siempre a Givenchy. Con gran entusiasmo recordaba el olor de las telas cuando llegaban desde Italia, la emoción de desenvolver el papel que cubría la mejor seda… hasta que llegaba la inspiración. “Con tantas telas bonitas tenía ganas de hacer muchos trajes”, afirmaba el maestro.

En las imágenes inferiores, a la izquierda vestido y abrigo de satén con flores bordadas que llevó Jackie Kennedy en 1961 y a la derecha, abrigo-vestido en satén rojo rubí (1975). (Fotos Luc Castel con la colaboración de Philippe Caron).

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Su musa por encima de todas las demás y su gran amiga fue Audrey Heburn, a la que conoció preparando el vestuario de Sabrina y a la que dedicó su primer perfume feminino en 1957 llamado L’ Interdit. Por primera vez se unía la imagen de una actriz a la de una fragancia.

En la imagen inferior en una prueba de vestuario para el estreno de la película Historia de una monja (1959). (Corbis Images)

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La exposición estará abierta hasta el 18 de enero de 2015. 

Horario: De martes a domingo, de 10.00 a 19.00 horas. Lunes cerrado. Precio general de la entrada: 11 euros.

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